martes, 15 de abril de 2008

Medios y sociedad: Vampiros, Blancanieves y Alicias por Lyara Apostolico

El concepto de público se aproxima, cada vez más, al de sociedad civil, tiñéndole de un matiz político que pasa a ser fundamental en los análisis de los medios de comunicación. La audiencia ya no puede ser comprendida, en toda su complejidad, sin su necesaria vinculación a los movimientos sociales y a la lucha por las libertades democráticas.
En este sentido, los medios se constituyen hoy como uno de los principales espacios de interacción de los discursos, de la argumentación política y del ejercicio de la ciudadanía.
Los medios ganan, entonces, la capacidad de reflejar la dinámica social: no como un espejo aislado sino como un importante actor en la mediación de los poderes ejercidos por grupos más o menos organizados. De este modo, la manera en que un determinado grupo social aparece representado en los medios es indicativa de su situación política y social.

La no representación – vampiros sociales
Los medios tienen el poder de hacer existir a un grupo social, tema o lugar. Por eso, la no representación o la sub-representación tienen fuertes impactos en la auto-estima, en el poder de movilización y en el imaginario del grupo sub-representado.
Fenómeno bastante común en las sociedades latino americanas - donde las características del mestizaje no aparecen reflejadas en los medios, como vampiros invisibles delante del espejo - la no representación tal vez sea hoy el primero y principal problema que deben enfrentar estas sociedades.
Esta situación, presente en todas las sociedades nacionales, se manifiesta también en el flujo internacional de la información. Para los medios, la geografía del mundo se plantea no ya desde una lógica espacial sino política, económica y militar.

La pseudo representación – Blancanieves
No hay dudas de que existe una hiper-valoración del ser humano blanco, alto, flaco y joven en los medios. A la pregunta “espejito, espejito...” este último siempre contesta: “Blancanieves”. Las distorsiones causadas por la imposición de determinados modelos en las sociedades contemporáneas, caracterizadas por la pluralidad de identidades y visiones de mundo, han dado origen a diversos mecanismos de presión social dentro los cuales están los observatorios de medios, consejos de lectores, defensores del televidente, consejos del audiovisual, etc. Además de estas, nuevas maneras de participación son creadas a todo momento teniendo siempre como principales objetivos la defensa de los derechos civiles, la valoración y la afirmación de las identidades ciudadanas.

La auto representación – Alicia entra en el espejo

Tal vez el movimiento más interesante, en la escena mediática de hoy, sea la tentativa de ocupación progresiva por parte de la sociedad de sus espacios, pautas y tiempo. En este caso, ya no es suficiente la presión social por el reconocimiento y el espacio sino que hay una demanda, cada vez más grande, de acceso a los medios e infraestructuras de producción y transmisión de las informaciones y expresiones producidas, de manera autónoma, por los diferentes grupos sociales.
El interés de este fenómeno está en el hecho de que, junto a las nuevas tematizaciones y los diferentes abordajes, llegan también las nuevas posibilidades estéticas y formas de argumentación retórica, es decir, nuevas miradas a nuevos temas. Las tecnologías, en este sentido, potencian aún más estas posibilidades de creación y expresión de manera que se vuelve casi inimaginable la riqueza que tal diversidad puede traer a nuestras sociedades.

Brasil: algunas experiencias
El movimiento negro y los medios
El número de negros y mestizos en la sociedad brasileña sobrepasa el 50% de la población. Sin embargo, esta condición racial no aparece reflejada en las pantallas de televisión. Datos recientes demuestran que apenas un 0,9% de la programación exhibida por las emisoras públicas fue dirigido a la cultura afro-brasileña. El mismo estudio apunta que menos de 10% de los presentadores de estos canales son negros y solo 5,5% de los periodistas de origen afro-descendiente.
Aunque las cifras estén todavía muy lejos del ideal, podemos afirmar que ha habido un aumento significativo de la presencia negra en la TV debido, en grande parte, a un movimiento cada vez más organizado de las entidades que luchan por los derechos negros y de los profesionales de la televisión.

Las personas con síndrome de Down
Este es uno de los casos más emblemáticos de la importancia de los cambios en la manera de representar determinados grupos de individuos. El síndrome de Down cuando no totalmente ausente de los medios, ha sido tratado como asunto grave a favor del despertar de sentimientos como la pena y la caridad. Sin embargo, algunos ejemplos recientes de la telenovela brasileña demuestran el poder que tiene la televisión para movilizar los acuerdos sobre determinados temas. Por ejemplo, en la telenovela “Páginas da Vida”, individuos con síndrome de Down ofrecen testimonios sobre sus vidas. Son testimonios llenos de gracia, de sueños e historias de éxito en los deportes, la cultura y las relaciones sociales, contribuyendo así a un cambio profundo en la visión común y estereotipada que le entiende como un grupo homogéneo de personas con limitaciones insuperables.



Los indios en los medios
Los indios brasileños han sido siempre uno de los actores predilectos de los documentales antropológicos. Sin embargo, con el tiempo, las comunidades indígenas comienzan a comprender que la manera en que eran vistas no coincidía, necesariamente, con la manera en que se veían a sí mismos. De este modo, empieza a haber un movimiento más o menos generalizado de conquista por la auto-representación en estas sociedades. Unos de los resultados más interesantes puede ser visto en la producción de una entidad llamada “vídeo en las aldeas” que tiene como principal objetivo llevar los conocimientos técnicos y del lenguaje audiovisual a diversas tribus brasileñas.



Los ancianos en los medios
Podemos afirmar que no hay pelos blancos en la televisión. La ausencia de los ancianos o su mínima presencia, relegada a propagandas de dentaduras y medicamentos o pautas periodísticas sobre las políticas de jubilación es, sin duda, el problema más difícil que debe enfrentarse hoy. Jubilados en su casi totalidad, los adultos mayores no participan directamente en la producción audiovisual ni tuvieron acceso a las nuevas tecnologías interactivas de la misma manera en que lo hacen los jóvenes en la actualidad. Sin embargo, constituyen un grupo que se mantiene cada vez más activo a nivel social. La invisibilidad de los mayores en los medios crea un alargamiento del abismo intergeneracional; causa un enorme impacto en la autoestima de este grupo e impide que toda la sociedad tenga acceso a conocimientos que sólo la experiencia puede ofrecer.
Una organización no gubernamental llamada “Casa das Fases”, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura, lleva a cabo un proyecto de introducción de los adultos mayores a las tecnologías de la comunicación. Como resultado podemos apreciar varios audiovisuales protagonizados por personas con edad superior a 65 años; la idea es hacer que estos audiovisuales puedan ser exhibidos en las televisiones públicas brasileñas.



El programa Punto Libre MinC + TV Cultura
Buscando fomentar los procesos de auto-representación en la sociedad brasileña, el Ministerio de Cultura firmó un acuerdo de cooperación con la TV Cultura, la TV educativa más importante de Brasil. El objetivo es la elaboración y producción de un programa de televisión llamado Punto Libre y compuesto por dos etapas paralelas. En la primera, 10 grupos provenientes de la sociedad civil tendrán la oportunidad de hacer una oficina de conocimientos técnicos y de lenguaje dentro de las instalaciones de la TV, con el fin de elaborar un producto audiovisual para la parrilla de programación. Las pautas para estos productos serán sugeridas por los espectadores a través del sitio web de la emisora.
En la segunda etapa, habrá un concurso nacional de videos con un minuto de duración. Los videos deberán colgarse en Internet y serán evaluados por las comunidades de internautas. Los videos más votados recibirán un premio en efectivo y se transmitirán en la programación diaria de la emisora

Los participantes en los diversos debates del Seminario De 'espectadores' a 'participantes' serán:

- Carmen García Galera, Universidad Rey Juan Carlos
- Carmen Marta Lazo, Universidad San Jorge
- Laura Galán, Televisió de Catalunya (Info-k)
- Pere Arcas, Televisió de Catalunya (Nuevos formatos y programas educativos)
- Fabio Tropea, Gabinete de Comunicación y Educación
- José María Perceval, UAB
- Charo Lacalle, UAB
- Santiago Tejedor, UAB
- Laura Cervi, UAB
- Amparo Moreno, UAB
- Pere Oriol Costa, UAB
- Teresa Velázquez, UAB
- Núria Simelio, UAB
- Xavier Ginesta, UAB
- Oralia Paredes, UAB
- Juan María Casado, Canal Sur Andalucía y Universidad de Córdoba
- Pere Vila, Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals
- Sara Pereira, Universidad do Minho
- Magdalena Oliveira, Universidad do Minho
- Ayren Velazo, Universidad de la Habana
- Lyara Apostolico, Ministerio de Cultura de Brasil
- Eugeni Giral, Departamento de Periodismo UAB

Laura Cervi. Profesora de la Universidad Autònoma de Barcelona

La concepción moderna de democracia, la democracia liberal, hace referencia a un sistema político basado en el poder popular en el sentido que la titularidad del poder pertenece al demos, mientras que el ejercicio es confiado a representantes periódicamente elegidos por el pueblo. Es decir que el ejercicio el poder popular se resuelve en gran medida en el poder electoral.
Schumpeter, de hecho, nos enseña que la democracia es "un método para llegar a decisiones políticas, en el que los individuos adquieren el poder de decidir por medio de una lucha de competencias por el voto del pueblo". La democracia se reduce, entonces, a un método electivo mediante el cual el pueblo elige un gobierno, eligiendo un líder. Su conocida definición señala por lo tanto que "el método democrático es aquel mecanismo institucional para llegar a decisiones políticas en las que algunas personas adquieren el poder de decidir mediante una lucha competitiva por el voto popular".
Robert Dahl postula que la democracia es un ideal imposible de realizar en la práctica, lo que existe son "prácticas reales" o "poliarquías", cuya “calidad” se puede medir a partir de: 1) que el control de las decisiones gubernamentales corresponda a cargos electos; 2) los funcionarios electos son elegidos y luego sustituidos por elecciones libres relativamente frecuentes; 3) en esas elecciones tienen derecho a votar prácticamente todos los adultos; 4) también tienen derecho a ocupar cargos presentándose como candidatos; 5) los ciudadanos gozan del derecho de libertad de expresión; 6) tienen acceso a diversas fuentes de información; 7) tienen derecho a formar asociaciones políticas que procuran influir en el gobierno, rivalizando en las elecciones.

Si nos centramos en la evolución de la aplicación concreta del derecho de libertad de expresión, vemos como la delegación de esta libertad por parte del ciudadano en los medios por motivos, digamos, de logística, forma parte de los modos de producción de los llamados medios tradicionales o “mass media”.
Los nuevos medios suponen una forma de recuperar el derecho individual a la información, y a la expresión, por la accesibilidad y facilidad de uso por parte de todos.
Sírvanos como ejemplo las weblogs, los SMS, los correos electrónicos, las radios barriales o los pequeños periódicos de difusión vecinal.
En otras palabras los nuevos medios ofrecen nuevas ocasiones de participación de los ciudadanos en la gestión de la res publica.

Si entendemos la sociedad como una ecuación donde interactúan tres factores -el estado, los privados y la ciudadanía- para que esta ecuación tenga resultados positivos, es entonces importante que los tres factores funcionen equilibradamente.
Eso significa poner el acento en la cooperación, en la co-participación de los diferentes actores, es decir aceptar la participación ciudadana como valor central capaz de contrarrestar la tendencia "oligárquica" del sistema político.
Por lo tanto, si la poca participación y la desigualdad social están íntimamente unidas, para que haya una sociedad más equitativa es necesario un sistema político más participativo; y las TICs, facilitando la participación de todos, ayudan a la creación de mayor espacios democráticos.

Los ejemplos de participación de los ciudadanos pueden ser múltiples, a partir de los blogs de opinión, para llegar al fenómeno de la communities o de las redes de contactos (Facebook, Orkut, etc.) que se convierten cada vez más en lugares donde crear foros espontáneos de intercambio de opiniones y de informaciones.
Interesantes ejemplos se pueden encontrar también en España, y en nuestra ciudad: la casserolades, manifestaciones contra la guerra de Iraq organizadas totalmente via sms (se pasaban sms para informar a la gente sobre cuando y como manifestarse), “V de Vivienda”, una protesta contra los precios de la vivienda nacida a nivel local en Barcelona y crecida a través de Internet a todo el país y finalmente el caso de la “niña de Rajoy”, que dominó You Tube y la entera ciber-communidad durante la campaña electoral.

El valor de estos casos se puede explicar tomando prestada la ley de la palanca de Arquímedes (“Denme un punto de apoyo y levantaré el mundo”), que explica como una fuerza pequeña puede estar en equilibrio con una fuerza grande si la proporción entre los brazos de palanca de ambas fuerzas es la adecuada.
Parece que, en el siglo XXI, funcione, como dice la literatura anglosajona, una especie de ‘e-lever law’ (la ‘ley de la e-palanca’) que podría rezar algo como “Dadme una conexión a internet y moveré el mundo”.
O sea, la investigación debe estudiar y promover estos nuevos espacios de participación.

El concepto y los estudios sobre la e-governance ya se están moviendo en esta dirección, pero siempre desde una perspectiva bottom-up, el siguiente paso es lograr que la participación no se quede simplemente en comentarios hechos al pie de un artículo o de una nueva ley, si no que hay que generar los mecanismos adecuados para que la voluntad democrática, expresada por la gente a través de los nuevos medios, tenga un impacto real en proyectos construidos, en políticas públicas y en acciones con el fin de lograr mayores niveles de justicia, equidad y mejor calidad democrática.
Dicho en otras palabras tanto la investigación como la política tiene que considerar –y fomentar- la aparición de una nueva especie de ciudadano, el “ciudadano 2.0”, capaz de utilizar todas las posibilidades que las TICs le ofrecen para participar activamente en la gestión de la sociedad.
Es decir por un lado hay que crear las precondiciones que permitan a toda la ciudadanía de convertirse en “ciudadanos 2.0”, y por otro lado hay que lograr que la política tenga la voluntad, y las herramientas, para poder incluir de forma eficaz estas nuevas dinámicas de toma de decisiones.
En este sentido la alfabetización digital tiene que ser la base fundacional de la educación ciudadana, porque es la clave de la inclusión. La brecha digital es también brecha social, por eso, la alfabetización digital es también la clave del desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Sólo una sociedad que entienda su importancia y, en consecuencia, despliegue una estrategia formativa adecuada y sea capaz de gestionar el cambio convenientemente, estará en condiciones de desenvolverse con soltura, flexibilidad y en la sociedad informacional del siglo XXI.